Un hombre se declara culpable de asesinar a una tripulación de un barco.
Miami (EE.UU.).- Un hombre se declaró culpable hoy de cuatro cargos de asesinato en primer grado en un caso sobre la desaparición de la tripulación de un barco que zarpó del sur de Florida rumbo a Bahamas y que los acusados atribuyeron a tres piratas.
Kirby Archer, de 36 años, admitió responsabilidad en el caso, tras lograr un acuerdo con la Fiscalía Federal mediante el cual evitará una condena a muerte y sería sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de solicitar libertad condicional.
Archer y Guillermo Alfonso Zarabozo, de 20 años, afrontan cargos por la muerte en aguas internacionales del capitán de la embarcación "Joe Cool", de la esposa de éste y de otras dos personas, ocurrida en el 2007.
Los acusados alquilaron el barco por 4.000 dólares para trasladarse a Bimini (Bahamas), donde dijeron que planeaban encontrarse con sus novias, según un informe judicial.
Un día después, los guardacostas de Estados Unidos hallaron el "Joe Cool" a la deriva, a unos 55 kilómetros de Cuba, y detectaron a los acusados en un bote salvavidas, pero no encontraron rastros de la tripulación.
Cuando fueron rescatados dijeron que la embarcación fue abordada por tres piratas que mataron a la tripulación y lanzaron los cuerpos al mar.
Los presuntos secuestradores navegaron hacia el sur durante varias horas, pero al quedarse el barco sin gasolina, apareció otra embarcación que recogió a los piratas y dejó a los acusados solos, de acuerdo con el relato inicial de Archer y Zarabozo.
En la vista judicial de hoy, la fiscal Karen Gilbert dijo que Archer admitió haber disparado contra el capitán de la embarcación Jake Branam, y de su esposa, Kelley.
Pero culpó a Zarabozo de la muerte del medio hermano de Branam, Scott Gamble, y del tripulante Samuel Kairy.
Gilbert detalló en la audiencia que Archer dijo a los fiscales que estaba bajo investigación en el estado de Arkansas por abuso sexual a un menor de edad y buscado por robar 70.000 dólares en una cadena de tienda donde trabajaba y por eso quería huir a Cuba.
Durante la travesía, Archer le dijo a Zarabozo que el capitán del barco estaba actuando de manera extraña y ambos decidieron buscar sus armas que estaban en sus equipajes, de acuerdo con lo relatado a las autoridades.
Investigadores hallaron en la embarcación sangre y la llave de una esposa, además de cuatro casquillos que un análisis forense determinó que las marcas eran similares a las disparadas por un arma que Zarabozo había comprado.
EFE


















































